Cuando pensamos en eventos virtuales surgen muchas preguntas. ¿Funcionará bien la conexión? ¿Cómo se reacciona a problemas de conectividad? ¿Qué pasa si nadie aparece? ¿Cómo mantenemos la atención de los asistentes? ¿Y el cafecito, se va a dar de la misma manera?

Preguntas que nos hacemos todos, especialmente los que deseamos impulsar un formato incipiente, que empieza poco a poco a agarrar un espacio en el mundo de los eventos y las conferencias. Claro, sin duda que es una diferencia sustancial eliminar el factor del contacto físico de la conversación. Pero esto no termina con las relaciones humanas. Menos termina con la inclusión, con la atención y con la interactividad.

Porque los eventos virtuales abren un portal. Extienden los límites y las posibilidades de los organizadores de abarcar públicos que no se imaginaban que podían incluir dentro de la conversación.

Porque al alojar un evento en una plataforma virtual, esta deja de tener una dirección fija a la que no todos pueden acceder. Deja atrás la limitación que tienen todas las partes interesadas de participar. Y abre una ventana al mundo, que permite la entrada sin fronteras de asistentes de distintas latitudes.

Eventos virtuales

Así es como un usuario de Punta Arenas, Arica o Madrid, interesado en participar de una conferencia sobre nuevos avances en el mundo de la farmacéutica u otros interesados en el desarrollo de nuevas tecnologías de la construcción, pueden sentirse parte de la industria al participar desde los lugares más remotos que podríamos imaginar. Es una conexión global en una misma plataforma. Solo teniendo una conexión estable pueden empezar a participar de un mundo del que se sentían aislados y al que solo podían seguir a través de sitios de interés, o de un blog como este.

Y tener personas que habitan distintas realidades, diversas culturas y distintas problemáticas relacionadas a su entorno, enriquece las conversaciones e interacciones que se pueden dar en un evento. Conectar personas es más importante que generar buenos contenidos. Porque las relaciones humanas son fundamentales para el desarrollo de un país y sus industrias.

Las relaciones humanas son invaluables y un café que puede empezar entre dos personas de hemisferios distintos, puede transformarse en un avance significativo en la innovación y creación de nuevas ideas de negocio.

Un evento virtual nos hace un lugar a todos en la mesa, nos pone a todos al centro de la conversación y nos permite integrarnos de forma de conocer que las posibilidades no conocen límites regionales. Porque al final del día, el mundo se hace pequeño y las posibilidades se vuelven infinitas, cuando estamos mejor conectados.

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